mercredi 30 janvier 2008

Represion de la Marcha Campesina en Mozambique (ESP)


Hoy Jueves 24 de Enero de 2008, a las 9 de la mañana en la capital del Distrito de Manhiça, se reunieron alrededor de 300 campesinos y campesinas, miembros de las Uniones Distritales de Campesinos de Manhiça y Marracuene (UNAC - miembro de La Vía Campesina) para entregar una carta a la Administradora del Distrito, en la cual reclaman una mejor implementación de la ley de tierras y para denunciar la violación de los legítimos derechos que los campesinos tienen sobre la tierra, así como las abusivas tasas que para la comercialización se está imponiendo a los campesinos.

De manera pacífica y bajo los lemas: "La tierra es nuestra riqueza", "Valoricemos nuestra producción agrícola", "Apoyando la producción: así defendemos la tierra", "Campesinos Unidos Siempre Venceremos", "Por la correcta implementación de la ley de tierras", se inició la marcha desde la Sede de la Unión de Campesinos de Manhiça hacia la Sede de la Administración Distrital.

Después de 20 minutos aproximadamente de iniciada la marcha, una barrera policial formada por aproximadamente 10 policías uniformados y armados con sus pistolas y metralletas reglamentarias interrumpen la marcha con la argumentación de que no ha sido autorizada.

Otros 10 agentes antidisturbios pertrechados con gas lacrimógeno, escopetas, balas de goma y otras armas y munición "de fuego", esperan su turno en una camioneta estacionada a unos pocos metros del punto de encuentro entre policía y manifestantes, justo donde terminaba el camino de arena y empezaba la carretera nacional no. 1.

Durante un periodo de 30 minutos, se produce un intercambio de argumentos por parte de los representantes de los campesinos (encabezados por el Vicepresidente de la UNAC y miembro de la Unión de Campesinos de Marracuene –Joao Palate-) y el Jefe de la Policía de Manhiça, al cual se le presentan las cartas en las que se comunica tanto al Presidente del Conselho Municipal como a la Administradora del Distrito, que se va a realizar una marcha pacífica en los términos expuestos inicialmente. También se le muestra una carta a la policía, dirigida al propio Cuerpo de la policía informando de la actividad y solicitando su presencia para garantizar que todo transcurra con orden y sin poner en peligro la seguridad ciudadana.

Pasados unos 15 minutos del inicio de la conversación, los agentes antidisturbios toman posiciones y se colocan en fila frente a los manifestantes (quedando el grupo de "negociadores" entre los antidisturbios y los manifestantes).

El jefe de la Policía argumenta que a pesar de ser una manifestación pacífica, de reconocer que han sido informados debidamente tanto su Cuerpo como las autoridades locales, tiene órdenes provenientes del Presidente del Conselho Municipal de la ciudad de Manhiça de abortar la manifestación.

Después de 30 minutos de conversación, el Jefe de la policía dice que se le ha acabado la paciencia y que van a cargar para dispersar a las personas. Los antidisturbios empiezan a cargar sus escopetas con balas de gomas y con gas.

En ese momento, y haciendo un ejercicio de responsabilidad ciudadana, los manifestantes deciden recular y dar marcha atrás. Pacíficamente llegaron hasta allí y pacíficamente de allí se marcharían. En ese momento, cuando los hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas que allí se encontraban empezaron a caminar de vuelta a la Sede de la Unión Distrital de Manhica, los agentes antidisturbios comenzaron a cargar y a golpear por la espalda y a traición, de manera cobarde, con alevosía y abuso de poder, a los hombres y mujeres que pacíficamente y desarmados cumplían con la orden dada por la policía de volver para la Sede.

Durante unos 10 minutos fuimos amablemente acompañados por estos agentes que golpeaban indiscriminadamente y sin piedad alguna a los hombres y mujeres que allí nos encontrábamos.

Varias personas resultaron contusionadas, lamentando que un miembro de la Unión de Manhiça tuviera que ser llevado al Hospital de la Sede del Distrito por los compañeros de CIC Batá al encontrarse seriamente dolorido de un brazo con incapacidad de movilización del mismo.

2 cámaras de fotos fueron arrebatadas por la fuerza por parte de agentes antidisturbios a los manifestantes. Una de ellas, fue arrancada de las manos a la compañera de CIC Batá Luisa Alberto Fumo por un agente antidisturbios con agresividad desproporcionada cuando volvíamos pacíficamente a la Sede de la Unión en cumplimiento de la orden policial.

La otra cámara fue arrebatada al compañero Luis (UNAC) cuando se dirigía desde la Sede de la Unión hacia la ciudad en coche. Los campesinos y campesinas ya se encontraban en la Sede de la Unión y la policía seguía en el mismo punto donde empezó todo. Allí montaron un control y pararon al compañero Luis (UNAC) obligándole a entregarles la cámara.

Los medios de comunicación (como STV-Televisión) que fueron convocados por parte de CIC Batá para cubrir el evento fueron engañados, ya que al presentarse en la Sede de la Administración Distrital, les dijeron que "no había ninguna manifestación convocada". Estos, al ver que realmente no había nadie por la calle (ya que la policía había abortado la marcha justo en el cruce de acceso a la carretera nacional no. 1), se dieron la vuelta a Maputo. A la altura de Marracuene, conseguimos contactar con ellos por teléfono para que volvieran y explicarles lo ocurrido, pero habían tenido un accidente con el coche y fue imposible para ellos volver.

A pesar de todo, la noticia pudo ser cubierta por Radio de Mozambique y por un periódico local.

Cuando volvimos a la Sede de la Unión, estábamos indignados y enfadados preparamos algunos alimentos para comer y tuvimos una asamblea improvisada en la cual se fueron explicando los casos de abusos que se ha tenido contra campesinos y campesinas en los últimos tiempos en el Distrito de Manhiça (robo de tierras permitidas -cuando no inducidas- por parte del corrupto Presidente del Conselho Municipal de la Sede Distrital –el mismo que ordenó abortar la manifestación- a favor de privados y de la empresa azucarera MARAGRA), la encarcelación ilegal de varios miembros de las asociaciones de la Unión de Campesinos de Manhiça a los que les fue robada la tierra, etc.

Alrededor de las 15 h., los compañeros de CIC Batá acompañados de varios miembros de la Unión de Campesinos de Manhiça nos dirigimos al control de la policía (donde todavía seguían) para exigir la devolución de la cámara fotográfica arrebatada a la compañera Luisa.

Cuando llegamos al control de la policía, Marrengula y Yo (Santi) salimos del coche y somos acompañados por un policía antidisturbios hasta donde se encuentran los jefes de la policía junto con otros policías sin rango, en la terraza de un bar junto a la carretera. Preguntan a Marrengula que quién es y Yo les respondo que trabajamos juntos, uno de ellos se burla diciendo que es mi chófer y el resto suelta una carcajada. A continuación le dicen de muy malas formas que se vaya de allí y Marrengula se va.

Me quedo con la policía y les digo que me devuelvan la cámara, ellos me dicen que me la devuelven si borro delante de ellos todas las fotos en las que sale la policía. Yo accedo a borrar las fotos y me devuelven la cámara. Antes de irme, me toman los datos (nombre, apellidos y organización que represento) y me preguntan que donde está nuestra Sede y qué hacemos en Manhiça. Después de explicarles lo que me preguntaron, me dejaron ir.

Una vez recuperada la cámara, llevamos al compañero herido al hospital y nos volvemos para la ciudad de Maputo.

Esto es lo que ha ocurrido hoy 24 de enero en el Distrito de Manhiça de la Provincia de Maputo en Mozambique.

Santiago Merino Lopez - CIC BATA

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